Marsella

Con casi 1 millón de habitantes y 1.600.000 en toda el área urbana, Marsella es una de esas ciudades que hay que vivirlas desde dentro. Algunos la describen como una mezcla entre París y Barcelona.

Marsella es el puerto comercial más importante de Francia, y el tercero en Europa por detrás de Roterdam y Amberes. Su historia se remonta al 600aC cuando fué fundada por los griegos y no fué hasta el Renacimiento cuando fué anexionada a Francia.

Testigos de esta anexión son los dos fuertes que podemos ver en el puerto viejo (Vieux-Port), San Juan Y San Nicolás, que fueron construidos para proteger y apagar las revueltas contra el gobernador de la época en la época de Luis XIV.

Una de las pequeñas islas más conocidas de Marsella es la del Castillo de If, que Alejandro Dumas recreaba en el Conde de Montecristo. Podemos ir a visitarla aunque lo más bonito sin duda es visitar la basílica de Notre-Dame de la Garde, desde la que disfrutaremos de una de las vistas más bonitas de la ciudad. Merece la pena visitar los alrededores del edificio, y observar en los propios muros el rastro que dejaron las batallas entre los alemanes y los aliados durante la Segunda Guerra Mundial (Marsella estuvo ocupada varios años por los nazis).

Precisamente por culpa de la guerra la ciudad fué prácticamente destruida, con lo que muchos de los edificios que veremos no tiene más de 50 años.

La mejor opción si no queremos optar por excursión organizada del barco es acercarnos a alguna de las paradas del autobús turístico. Gracias a este servicio vamos a recorrer toda la ciudad con guia incluido y a nuestro aire, parando en aquellos puntos en los que creamos interesante o continuando en el autobús disfrutando de las bellas vistas de la ciudad francesa. Comprando un único billeto podremos subirnos y bajarnos tantas veces como queramos durante todo el dia.

Parada obligatoria, el  Vieux-Port, en el que podremos comprar el auténtico jabón de marsella y pasear por el puerto para comprar pescado o flores. Desde ahí podemos acercarnos a pie al Palais Longchamp, unos bellos jardines en los que podemos visitar el Museo de Bellas Artes.

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