Mi opinion del Seabourn Odyssey

Bueno, unos días después de haber desembarcado y con suficiente perspectiva para no escribir nada en caliente (siempre hacemos esto para escribir opiniones demasiado buenas o demasiado malas) toca hacer un poco de recopilatorio del material recogido.

Seabourn es una naviera cuyo principal lema es "It's yachting, not cruising". En nuestra querida lengua castellana es algo así como "Vienes de Yatching, no de crucering"... o con un tono menos jocoso, se trata de diferenciar lo que venden "otras navieras" del exclusivo producto que maneja una naviera de cruceros de lujo como es Seabourn.

Y es que precisamente el apellido lujo nunca estaba mejor puesto en la pareja Cruceros de Lujo. Nada más llegar a bordo, somos acompañados después del "checkin" a nuestro camarote, y viendo por el pasillo por el que se mete nuestra acompañante le digo a mi mujer por lo "bajini"... vaya, dita sea... nos han metido en un camarote interior porque nuestro camarote es impar y nos toca a la izquierda....

Os lo podéis creer? Acostumbrado al Noordam, al Crystal Serenity... incluso al Liberty of The Seas o al NCL Gem, estaba tan desorientado con las dimensiones que me quedé estupefacto al entrar en esa pedazo de suite y ver que lucía un espléndido balcón, de los más grandes que hemos visto, incluyendo los del Crystal Serenity.

Pensé, pero vamos a ver, hemos entrado por un pasillo de babor (por el pasillo de la derecha)... y las suites de estribor... ocupan toda la parte de estribor del crucero!!!!

En seguida me daba cuenta del error. Los camarotes son tan grandes y el crucero "es tan yate" que los pasillos son pasillos centrales, dejando a derecha e izquierda las dos filas de suites con balcón. No era la primera sorpresa que tuvimos a bordo, y os las iremos contando en este especial Seabourn Odyssey que vamos a ir publicando durante los próximos días.

El crucero... el barco... perdón!!! el Yate de Seabourn es sencillamente precioso. Es una especie de experimento por parte de Seabourn, ya que su filosofía ha sido siempre la de ofrecer Yates más similares a barcos de gran tamaño que a cruceros de pequeño... y justamente con esta maniobra se acercan a su bautismo con Yates de un tamaño que los acerca más al tamaño crucero que estamos más acostumbrados pero sin las incomodidades de tener que cruzar el equivalente a dos campos de futbol porque en la cena se te haya olvidado la cámara de fotos o cualquier otra "tontería".

El tamaño... ese handicap con el que los "chicos grandes" están peleándose año si, año también... cruceros más y más grandes. Si algo nos dice la experiencia del Seabourn Odyssey, e incluso la experiencia en cruceros de tamaño y trato más modesto como el viejo Holiday Dream de Pullmantur (rebautizado como Bleu de France) es que quizá el secreto esté precisamente en el tamaño... pero justamente en la dirección contraria a la que parece que el mercado está empeñado, empecinado, obcecado en hacernos ir... cruceros más y más grandes...

Un crucero de un tamaño más modesto es mucho más fácil de gestionar, ofrece un trato más personalizado a sus pasajeros, los cocineros tienen mucho más fácil sorprendernos con la gastronomía,... Al menos en el Seabourn Odyssey se transmite justamente todo esto, gran trato, gran gastronomía, buena oferta de ocio... en definitiva, todo son ventajas.

Todo? Bueno, vamos a ser 100% honestos. El tamaño "pequeño" (hablamos de 400 y poco pasajeros para el Seabourn Odyssey) también tiene alguna pequeña desventaja. Por ejemplo, la oferta de ocio no es tan variada como la que podemos encontrar en Crystal Cruises, por mencionar a una naviera que compite directamente por el mismo trozo de pastel que Seabourn. También echamos de menos un promenade, una zona por la que poder pasear en cubierta como el bonito promenade con cielo descubierto del crystal Serenity.

Pero, la verdad, a quien le importa que no tengamos un espectáculo de danza a las 9 de la noche, o que el casino sea de un tamaño "compacto"? Una semana a bordo del Seabourn Odyssey supone no chocarte con gente por los pasillos, no encontrar aglomeraciones, sentarte donde quieras, como quieras y cuando quieras porque simplemente hay sitio... auténtico freestyle, "ir a tu aire" a bordo de un crucero.

Merece la pena prescindir de esas pequeñas "comodidades" si esta son las contrapartidas... no creeis? :-)

La foto es del primer amanecer a bordo, en Palma de Mallorca. Tengo insomnio siempre que navego... o más bien "me pica el c***" como dice mi mujer, y me suelo despertar muy muy temprano para ver el amanecer, fotografiar el crucero con la luz que un amanecer en navegación nos regala... merece la pena :-).

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