Navegando con el Noordam: el estrecho de Messina

Navegando con el Noordam: zarpando de civitavecchia

Después de un embarque prácticamente perfecto estábamos deseando dejar atrás el puerto natural de Roma, Civitavecchia, con sus típicas chimeneas e instalaciones industriales. Llevábamos casi un año sin tomarnos un descanso de más de un par de días seguidos y prácticamente sin desconectar 100% de móviles, portátiles, internet, ... y por si faltaba algo, el Noordam prometía de verdad. Las primeras horas a bordo estaban siendo sencillamente geniales.

Dado que el primer día a bordo del Noordam era un día de navegación, lo dedicamos a lo mejor que se puede dedicar un primer día en un crucero: a visitar el barco.

Nuestro camarote se encontraba en la proa del crucero, prácticamente bajo el puente de mando y justo al lado de la zona de observación de dicho puente de mando. Estaba lo sufientemente cerca de ella como para darle los buenos días la capitán por las mañanas (literal, además, un capitán muy majo todo hay que decirlo), pero suficientemente retirado como para que puedas estar sentado en el camarote sin que te vean tomar el sol ni que sientas tu intimidad invadida.

La situación del camarote en general nos ha encantado, aunque al principio pensaba que podía estar demasiado retirado, y tener que ir a cualquier parte del crucero supondría un buen paseo de 15 o 20 minutos. Aunque en general no me disgusta darme buenos paseos cuando estamos navegando y tratar de mantenerme físicamente activo, lo cierto es que justamente íbamos a descubrir que el Noordam, a pesar de que las dimensiones de la Clase Vista son más que respetables, para nada es un supercrucero en el que te pueda suponer un mundo tener que volver al camarote porque se te ha olvidado un libro, el mp3 o cualquier utensilio de "supervivencia a bordo del crucero".

Como decíamos, a pesar de tener el camarote en el extremo del crucero las dimensiones del barco son sencillamente perfectas. Ni muy pequeñas para contener toda la animación, gastronomía y ocio que puedas necesitar, ni excesivamente grandes como para que te suponga un mundo desplazarte a cualquier sección del barco.

Bien, como buen y típico día de navegación, toca despertarse y, sin demasiadas prisas puesto que estamos de vacaciones, dirigirse a probar el desayuno. El "breakfast en el Noordam se sirve en la cubierta Lido, entre la piscina cubierta del centro y la piscina de la proa del barco. Aquí también se sirve el "lunch" o almuerzo, lo que podría equivaler a nuestra comida, así como un "late snack"... en general puedes ir a la cubierta Lido a comer casi en cualquier momento del día, puesto que en los raros momentos en los que pueda estar cerrado el buffet (muy raros) tienes en la piscina cubierta diferentes variedades de hamburguesas, perritos y algunas típicas variedades de la gastronomía mexicada.

Este día fué uno de los más bonitos (los dos de navegación en realidad), ya que justamente por la mañana estábamos atravesando el estrecho de Messina. En el momento del desayuno, desde el buffet / restaurante Lido se disfrutan algunas de las vistas más bonitas a bordo, con lo que mientras nos lo tomábamos con calma, degustando los "waffles" (gofres riquísimos") los huevos revueltos o "scrambled eggs" y en definitiva, comiendo y repitiendo platos que en un día normal una persona en su sano juicio no incluiría en su dieta, el Noordam se adentraba en el estrecho de Messina deleitándonos con unas preciosas vistas de la bella Sicilia y, frente a ella, la región de Calabria, el último territorio de la península itálica.

Este primer día lo dedicamos a leer, relajarnos mirando al mar mientras nos dirigíamos hacia Dubrovnik, disfrutar con los conciertos a bordo (música clásica, piano, violin, ...), ... A las 6 de la tarde hay sesión de cine en el salón de la cubierta 4, el Culinarys center, con películas bastante actuales, aunque eso si, en inglés.

El espectáculo de después de la cena fué básicamente un espectáculo de baile / cante. Esperábamos que no fueran a ser todas las noches espectáculos de baile, y la verdad es que, no sólo no fué así sino que incluso nos divertimos y reímos bastante en los espectáculos que estuvimos disfrutando en las siguientes noches a bordo.

No te pierdas los próximos diarios de a bordo de nuestra experiencia a bordo del Noordam.

En las fotos podéis ver:

  • imagen zarpando de Civitavecchia,
  • piscina de popa del Noordam (por cierto, gran detalle, en esta piscina no están permitidos menores de edad),
  • la embarcación del piloto acercándose al noordam para guiarnos a través del estrecho de Messina,
  • Vanesa disfrutando del primer desayuno y leyendo un resumen de cómo andan las cosas por España